1. Busca la Dirección del Espíritu Santo y la Palabra de Dios: Antes de hablar, busca la dirección del Espíritu Santo para que te conceda las palabras, el tono y la sabiduría correctos, y así poder llegar al corazón del adolescente afectado. Recuérdale que Dios le ama y le entiende profundamente. Nada ni nadie cambia la vida de las personas como el conocer la Palabra de Dios; ella nos revela el camino para conocer a Jesús de una manera personal y encontrar en Él un propósito inquebrantable y una identidad que no depende de las circunstancias. Ofrécele las Escrituras no como recriminación, sino como un recordatorio constante de esperanza, consuelo y amor incondicional.
2. Busca Consejería en la Iglesia: Anímales a buscar consejo y apoyo en sus líderes juveniles y pastores. La comunidad de fe puede ofrecer consuelo, guía espiritual y la fortaleza de la fe para abordar las preguntas existenciales.
3. Escucha sin Juzgar: Crea un espacio seguro. El objetivo no es dar soluciones, sino hacerles saber que son vistos y escuchados.
4.Busca Ayuda Profesional (Como Complemento): La depresión tambien puede ser una condición médica. Un terapeuta, psicólogo o psiquiatra juvenil puede ofrecer el diagnóstico y tratamiento adecuados. El apoyo profesional es indispensable, pero siempre complementar la consejería y el acompañamiento espiritual.