Tras años de luchar con la ansiedad, el vacío y la falta de rumbo, Laura encontró en el liderazgo con propósito una nueva forma de servir a Jesús, convirtiéndose en una guía para otros jóvenes.De
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Historia
Laura, de 20 años, vive en Bosa Independencia, un sector periférico de Bogotá marcado por la escasez de oportunidades, la inseguridad y un entorno donde muchos jóvenes crecen bajo la sombra de la violencia y la desesperanza. .
Aunque creció en un hogar cristiano, su fe era superficial. En su adolescencia, las heridas familiares, la oscuridad emocional y la confusión la llevaron a hundirse en la ansiedad y la depresión. Su vida se volvió una espiral de distracciones: fiestas constantes, amistades dañinas y una falta de compromiso total con sus responsabilidades. "En mi niñez yo sabía de Su amor, aunque no entendía mucho, pero mi fe era más una idea que una relación", recuerda.
A los 19 años, Laura estaba agotada de cargar con su propio dolor, sintiendo que no lograba terminar ningún proyecto, ni espiritual ni personal.
La rutina de una vida sin propósito terminó en una vigilia a la que asistió casi por costumbre. Fue allí, al soltar por fin el agotador peso de intentar controlarlo todo por su cuenta, donde experimentó su punto de quiebre. Ante la presencia de su Creador, y reconocer finalmente el vacío que intentaba ocultar, tuvo un encuentro real con Jesús.
"Fue distinto porque, por primera vez, no fue algo emocional, sino real y decisivo. Entendí que Dios nunca me había soltado, incluso cuando yo sí lo hice", comparte con convicción.
Fue en ese instante cuando 2 Corintios 5:17 dejó de ser solo un texto bíblico para convertirse en su nueva realidad.
Ella comprendió que ser una "nueva criatura" no era un concepto teórico, sino un veredicto sobre su vida: su ansiedad, sus fracasos y su historial de inestabilidad eran, por fin, "cosas viejas" que habían pasado. Ese entendimiento fue el sello definitivo que transformó su fe de una idea, a una relación profunda.
Para cimentar ese nuevo comienzo, Laura regresó a la iglesia por convicción y sed de crecer en su espíritu. Así se integró a Lidera Hoy, un programa de entrenamiento integral de OneHope diseñado para equipar a jóvenes con herramientas prácticas de liderazgo, disciplina, visión y carácter, enfocándose en modelar el estilo de liderazgo de Jesús.
"Lidera Hoy llegó en un momento clave, porque me enseñó que el liderazgo no depende de la edad, sino de la disposición de servir y transformar", explica. El programa la ayudó a organizar sus prioridades, dejar atrás las fiestas y el contenido que no edificaba, y abrazar la autodisciplina. Antes, Laura dejaba las cosas a medias; hoy, es una líder enfocada.
"Gracias a Lidera Hoy, hoy puedo decir que termino lo que empiezo porque ahora tengo claridad, identidad y propósito", asegura con firmeza.
El impacto de su transformación es evidente en su rol como líder del ministerio de comunicaciones en la iglesia ICI Restaurando Familias. Allí, Laura tiene a su cargo a cuatro jóvenes, a quienes guía con paciencia y visión. Junto a su equipo, es responsable de toda la producción audiovisual: desde la fotografía y el sonido hasta la edición de videos y la creación de reels.
Sus colaboradores destacan que su liderazgo ha dado un giro total; ahora se comunica con seguridad, escucha activamente y toma decisiones con firmeza. Pero su influencia va más allá de las cámaras: en sus conversaciones con amigos que atraviesan la misma oscuridad que ella vivió antes, ella modela la paz que solo viene de Dios. Su gran sueño es levantar a otros jóvenes que han vivido lo que ella vivió.
"Mi visión es ser un testimonio vivo de que, si Dios pudo hacerlo conmigo, también puede hacerlo con cualquiera que lo necesite", afirma. Incluso su familia está siendo testigo de un proceso de sanidad emocional y espiritual profundo.
Buscaban una maleta, pero encontraron la eternidad. Esta es la increíble historia de cómo Dios interceptó la oscuridad de Alan y su pandilla en las calles de Cochabamba a través
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