De las Calles de Samaria a Pastor
de Niños: El Amor que Reescribió
el Destino de Edgar
DE EDGAR LA
HISTORIA

“De Samaria no puede salir nada bueno.”

Esa es la etiqueta que persigue a San Miguelito, Panamá, un barrio marcado por la criminalidad y la desesperanza.

Pero la gracia de Dios siempre desafía las etiquetas, y fue en medio de esa rudeza donde el destino de Edgar Iván Díaz Pote fue reescrito.

Desde niño, Edgar conoció el dolor profundo del abandono y la violencia.

Creció al cuidado de su abuela María, una mujer de fe inquebrantable, pero las cicatrices emocionales de su niñez se manifestaban en frustración y rabia, llevándolo a buscar problemas en la escuela y en casa.

Tan solo con 7 años, Edgar recibió una brutal golpiza por parte de su madre, al intentar ir a la iglesia, el lugar donde encontraba paz y esperanza. Su madre también destrozó su ropa, prohibiéndole por completo que asistiera a la iglesia. Edgar destrozado y confundido, se escondió, sintiendo que Dios lo había abandonado. 

Pero allí mismo, en su momento más oscuro, la Pastora de su Iglesia, Migdalia de García lo encontró. Al ver al pequeño en ese estado, ella no solo confrontó la injusticia, sino que en un acto de amor incondicional, inmediatamente vendó sus heridas, compró ropa nueva y selló su vida con una profecía: “Dios y yo sí creemos en ti. ¡Tú vas a ser pastor!”

Esa intervención de su pastora, se convirtió en el rostro palpable de Jesús para Edgar. Se supo amado por un Dios justo, que cambiaría su destino. Su vida comenzó a transformarse, pasando de ser el niño problemático a destacarse en el cuadro de honor de la escuela, encontrando su verdadero valor como hijo amado de Dios. 

Hoy podemos ver los frutos de su relación cercana con Dios en circunstancias tan profundas como conocer a su padre, en ese momento fugitivo, quien le había abandonado y en un acto milagroso, perdonarlo. Actualmente Edgar tiene contacto con él, pese a que se encuentra encarcelado, y explica que solo en Dios encontró el perdón y el amor hacerlo.

A sus 17 años, Edgar fue nombrado Pastor de Niños en su congregación. Fue en ese momento crucial cuando la red Avivemos/OneHope entró en acción, dando propósito a su dolor.

Gracias a la capacitación y los recursos de Avivemos, Edgar se formó como líder a través de la estrategia AD Kids, pasando de ser un sobreviviente a un multiplicador del Evangelio.

Hoy, a sus 24 años, Edgar utiliza activamente los materiales y la estrategia de OneHope para Ir casa por casa buscando a los niños de Samaria, Discipularlos con la Palabra de Dios y Asegurarse de que todo niño conozca a Jesucristo como el único que puede cambiar destinos, a vidas llenas de fruto y amor que influencian a nuevas generaciones.

“De Samaria no puede salir nada bueno.”

Esa es la etiqueta que persigue a San Miguelito, Panamá, un barrio marcado por la criminalidad y la desesperanza.

Pero la gracia de Dios siempre desafía las etiquetas, y fue en medio de esa rudeza donde el destino de Edgar Iván Díaz Pote fue reescrito.

Desde niño, Edgar conoció el dolor profundo del abandono y la violencia.

Creció al cuidado de su abuela María, una mujer de fe inquebrantable, pero las cicatrices emocionales de su niñez se manifestaban en frustración y rabia, llevándolo a buscar problemas en la escuela y en casa.

Tan solo con 7 años, Edgar recibió una brutal golpiza por parte de su madre, al intentar ir a la iglesia, el lugar donde encontraba paz y esperanza. Su madre también destrozó su ropa, prohibiéndole por completo que asistiera a la iglesia. Edgar destrozado y confundido, se escondió, sintiendo que Dios lo había abandonado. 

Pero allí mismo, en su momento más oscuro, la Pastora de su Iglesia, Migdalia de García lo encontró. Al ver al pequeño en ese estado, ella no solo confrontó la injusticia, sino que en un acto de amor incondicional, inmediatamente vendó sus heridas, compró ropa nueva y selló su vida con una profecía: “Dios y yo sí creemos en ti. ¡Tú vas a ser pastor!”

Esa intervención de su pastora, se convirtió en el rostro palpable de Jesús para Edgar. Se supo amado por un Dios justo, que cambiaría su destino. Su vida comenzó a transformarse, pasando de ser el niño problemático a destacarse en el cuadro de honor de la escuela, encontrando su verdadero valor como hijo amado de Dios. 

Hoy podemos ver los frutos de su relación cercana con Dios en circunstancias tan profundas como conocer a su padre, en ese momento fugitivo, quien le había abandonado y en un acto milagroso, perdonarlo. 

Actualmente Edgar tiene contacto con él, pese a que se encuentra encarcelado, y explica que solo en Dios encontró el perdón y el amor hacerlo.

A sus 17 años, Edgar fue nombrado Pastor de Niños en su congregación. Fue en ese momento crucial cuando la Red Avivemos/OneHope entró en acción, dando propósito a su dolor.

Gracias a la capacitación y los recursos de Avivemos, Edgar se formó como líder a través de la estrategia AD Kids, pasando de ser un sobreviviente a un multiplicador del Evangelio.

Hoy, a sus 24 años, Edgar utiliza activamente los materiales y la estrategia de OneHope para Ir casa por casa buscando a los niños de Samaria, Discipularlos con la Palabra de Dios y Asegurarse de que todo niño conozca a Jesucristo como el único que puede cambiar destinos, a vidas llenas de fruto y amor que influencian a nuevas generaciones.

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