De Corazones Heridos a Acordes de
Esperanza: El Renacer de Adriano en los Cerros de PerúDe
AdrianoLa
Historia
Adriano tiene 11 años y vive en el barrio La Ensenada, rodeado de asentamientos humanos que aún luchan por servicios básicos, en cerros que constituyen zonas de alto riesgo.
El reto de cada día es alejarse de esa historia de delincuencia, pandillaje y pobreza.
Sus padres vivían alejados de la fe y, tras el colapso de su negocio familiar, la estabilidad se transformó en caos.
La crisis económica no solo trajo carencias, sino también un ambiente hostil marcado por discusiones y maltratos que terminaron en la separación definitiva de sus padres. El abandono del hogar por parte de su madre y el alejamiento emocional de su padre obligaron a Adriano y a sus pequeñas hermanas, de 1 y 4 años, a estar bajo el amparo de su abuela paterna, Hermelinda. Ni siquiera el amor constante de su abuela podía silenciar el ruido de un hogar roto; atrapado en la inestabilidad, Adriano reaccionó con resentimiento, usando la ira como un mecanismo de defensa para lidiar con la decepción. Sin embargo, Hermelinda no se dio por vencida.
Asistió junto a sus nietos a la iglesia LADP (Las Asambleas de Dios del Perú) Voz del Monte, donde Adriano y sus hermanas empezaron un camino hacia la sanidad.
“Yo sentía que no me amaban mucho y sentía mucho odio... le contestaba feo a mi abuelita y le pegaba a mis hermanas”, confiesa Adriano con valentía. En la iglesia, Adriano buscaba el sentido de pertenencia que el abandono le había arrebatado, pero sentía que las lecciones tradicionales eran relatos lejanos.
Sin embargo, cuando el Pastor Daniel Tamariz, buscando la excelencia para los niños de Puente Piedra, introdujo Superlibro, algo resonó en su corazón.
Esta herramienta de OneHope y CBN transformó la enseñanza en una experiencia visual y participativa.
“Antes todo era lectura, pero con Superlibro la Biblia se volvió divertida. Las dinámicas son divertidas y los videos me atraparon; me conmovió profundamente ver a Jesús sanando a los enfermos”, relata Adriano. Más allá de la pantalla, los materiales impresos de OneHope se convirtieron en el tesoro personal de Adriano, permitiéndole releer las promesas de Dios en sus momentos de soledad.
Al sumergirse en estas lecciones, descubrió a un Jesús que no juzgaba sus heridas, sino que se inclinaba para restaurarlas. Comprendió que el amor de Dios no dependía de su perfección, encontrando en la Palabra una medicina para su alma que convirtió la teoría en una relación viva y transformadora.
El Pastor Daniel destaca que decidieron capacitarse con OneHope porque sus materiales son ideales para los tiempos actuales, combinando un lenguaje bíblico sencillo con dinámicas que cautivan a los niños.
Gracias a esta metodología, la iglesia logró que el mensaje del Evangelio fuera relevante y estuviera profundamente arraigado en la realidad de Adriano, demostrando que cuando se busca lo mejor para el Reino, los corazones de las nuevas generaciones responden con una fe apasionada. El milagro de Adriano ha sido asombroso: el niño impulsivo y herido ha dado paso a un joven líder que sirve con pasión en su iglesia.
Hoy, no solo participa activamente en jornadas de evangelización para otros niños, sino que estudia teclado con disciplina para unirse al equipo de alabanza. Su abuela Hermelinda observa con orgullo cómo su nieto permanece firme en la fe, mientras que la relación con su padre, Joel, ha comenzado a restaurarse gracias al testimonio y las oraciones de Adriano. Sus hermanitas, que ahora tienen 9 y 5 años, también disfrutan de un trato cálido y compasivo por parte de su hermano mayor, quien ahora no duda de que es amado con amor eterno.
En enero de 2026, Adriano selló este proceso con su bautismo, dejando atrás años de amargura para abrazar un futuro lleno de propósito. “Él me limpió el corazón que estaba vacío y triste. Yo sentía que no me amaban mucho, y sentí mucho odio, pero ahora quiero seguir sus mandamientos, sé que el Señor me ama, me siento feliz. Ahora sueño con estudiar gastronomía”. La historia de Adriano demuestra que ningún corazón es demasiado pequeño para ser restaurado por el Creador. Hoy, él es una semilla de esperanza que trasciende fronteras. Aquel niño que creció entre la angustia, adora con música y sirve con pasión. Pero miles de niños más siguen esperando en la oscuridad, sin saber que tienen un Padre que jamás los abandonará.
No seas solo un espectador. ¡Sé el milagro!
Únete a OneHope y llevemos la Palabra de Dios a cada niño. -0{{total_slide_count}}0{{current_slide_index}}-0{{total_slide_count}}keyboard_arrow_rightkeyboard_arrow_left0{{current_slide_index}}keyboard_arrow_rightkeyboard_arrow_left