El Fuego de Cultivate encendió a Vanessa, la gran Líder en Belice. De
Vanessa
La
Historia

Nacida en Orange Walk, Belice, Vanessa Rivera creció en el seno de una familia cristiana, pero durante años, su conocimiento de Jesús fue más una idea heredada que un encuentro personal.

Sin embargo, a los 16 años, una cita que cambiaría su vida para siempre, estaba por suceder. Fue invitada a un campamento cristiano, al que asistió con la mente puesta en la diversión y el esparcimiento.
Lo que encontró, sin embargo, fue un encuentro trascendental: en medio de aquel ambiente, Jesús se reveló a su vida de una manera personal e irrevocable, inspirada por la claridad del plan de salvación que le explicó una misionera.

Aquel día, y para siempre, la fe dejó de ser un concepto y se convirtió en una convicción ardiente. A partir de ese momento, sintió nacer una pasión abrasadora por Jesus, y un deseo profundo por el servicio, comprendió que ser cristiana no es una etiqueta, sino un estilo de vida que exige entrega, compromiso y una constante preparación.
Vanessa, ahora una joven que estudiaba Biología y Química en la universidad, y que se congregaba en su iglesia local, se sentía en una encrucijada. Llevaba en su interior un fuego, un deseo inmenso de servir a otros con excelencia. No le faltaban las ganas, sino el mapa: la forma exacta de llevar ese gran anhelo a una vida de servicio práctico. La pregunta de cómo unir su fe a su vocación se había convertido en un hermoso conflicto. El camino se aclaró gracias al pastor, Manuel Guardado, quien le habló del programa de entrenamiento Cultivate. Vanessa sintió que esa era la respuesta a una oración y una vía hacia el crecimiento; venció todo obstáculo logístico, y se unió a la cohorte de 2023. La experiencia en Cultivate no fue solo una adquisición de habilidades, sino una transformación profunda en su visión de liderazgo, la cual describe como excelente. Aprendió el valor del trabajo en equipo, a enfrentar los desafíos como oportunidades, y atesoró especialmente una lección práctica sobre la correcta gestión del tiempo, entendiendo que el balance de la vida y la prioridad en la relación con Dios son esenciales.

“A través de Cultivate entendí que desde lo que somos, podemos ser de influencia para los demás, así que todos somos líderes. Y al decidir que nuestro liderazgo parta de nuestra identidad en Cristo, eso hace la diferencia”. Esta poderosa percepción la hizo más firme en sus convicciones y más segura de sí misma.
El impacto de su formación no tardó en manifestarse, Vanessa, ahora una líder renovada, infundía el liderazgo correcto en los niños a los que servía en el programa Children’s Cup, específicamente en el área de educación, donde les daba apoyo con sus tareas escolares. Fue allí donde conoció a una pequeña de 7 años. Esta niña, que cargaba con una profunda timidez y lidiaba con las cicatrices de problemas familiares y dificultades financieras, se acercó a Vanessa. Aplicando sus nuevas convicciones y canalizando su fe, Vanessa no vio un problema, sino un potencial inmenso. Le inculcó seguridad en su identidad con palabras llenas de poder: "Tú puedes hacerlo, y lo mejor es que también podrás ayudar a otros niños." El triunfo llegó unos días después.

La niña, transformada, regresó con una sonrisa radiante y anunció: “Hoy no tengo tareas, pero vine a ayudar”. había nacido una nueva líder, no dependiente de títulos, emociones o circunstancias, sino anclada firmemente en la fe y en la seguridad de su posición en Cristo. Como esta niña, Vanessa sigue impactando las vidas de los niños a quienes conoce.
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