Cómo un joven líder rompió el ciclo de la pobreza para levantar a la siguiente generación en La Sirena, Nicaragua.

DE ARIEL
LA
HISTORIA

En La Sirena, una comunidad rural al norte de Estelí, Nicaragua, muchos niños crecían escuchando una frase que reflejaba las limitadas expectativas sobre su futuro: “Nacimos pobres y así moriremos”.

Para Ariel, esta realidad era personal. A los 13 años, tras el abandono de su padre, tuvo que empezar a trabajar en el campo. El acoso escolar y las dificultades económicas marcaron su infancia, llevándolo a pensar que las oportunidades para él y su comunidad eran muy limitadas.

El encuentro que lo cambió todo.

A los 20 años, durante un campamento juvenil, Ariel experimentó el amor y la restauración de Jesús. Con el deseo de servir y contribuir a la transformación de su comunidad, regresó a la iglesia local, donde encontró un ministerio infantil que necesitaba ser fortalecido y un espacio para los niños que llevaba tiempo sin utilizarse.

Mientras acondicionaba ese lugar, halló un ejemplar del libro Familia Real de OneHope. El recurso le permitió enseñar a los niños acerca de su valor en Dios y abrió una oportunidad para que Ariel recibiera capacitación y comenzara a servir como voluntario.

En ese proceso de transformación personal, Dios también obró en su historia familiar: hoy, la relación con su papá está restaurada, convirtiéndose para Ariel en un testimonio del poder reconciliador del Evangelio.

De 5 niños a un impacto comunitario

Ariel comenzó a ir puerta en puerta invitando a los niños a escuchar el Evangelio. Lo que empezó con apenas 5 niños creció hasta convertirse en un ministerio infantil que hoy alcanza a más de 150.

También desafió a los niños a practicar la generosidad, donando ropa en buen estado para compartir con otras familias. De este ejercicio nació “Pancitas Llenas”, una iniciativa comunitaria que distribuye alimento, ropa y esperanza.

Superando barreras para multiplicar el impacto.

Buscando crecer como líder, Ariel postuló a Cultívate, un programa intensivo de desarrollo de liderazgo de OneHope. Aunque inicialmente no pudo ingresar debido al requisito del idioma inglés, dedicó un año a aprenderlo de manera autodidacta. Posteriormente fue admitido y se convirtió en pionero del programa en la región.

“En Cultívate aprendí la importancia de ser alguien de confianza y tener unidad en la visión. Te saca de tu zona de confort para crecer de forma práctica”, comparte Ariel.

Una generación que descubre nuevas posibilidades.

Hoy, Ariel forma parte del equipo de liderazgo de Grace Youth Community, una red que brinda discipulado y formación a más de 300 jóvenes. Uno de los niños que Ariel visitó puerta en puerta años atrás es hoy líder de la iglesia y estudiante universitario, reflejando cómo nuevas oportunidades pueden transformar una historia.

Ariel decidió dejar su carrera en administración turística para responder al llamado al ministerio a tiempo completo. Su historia muestra cómo el encuentro con Jesús, el discipulado y el desarrollo de líderes pueden transformar vidas y multiplicar esperanza en una comunidad

En La Sirena, una comunidad rural al norte de Estelí, Nicaragua, muchos niños crecían escuchando una frase que reflejaba las limitadas expectativas sobre su futuro: “Nacimos pobres y así moriremos”.

Para Ariel, esta realidad era personal. A los 13 años, tras el abandono de su padre, tuvo que empezar a trabajar en el campo. El acoso escolar y las dificultades económicas marcaron su infancia, llevándolo a pensar que las oportunidades para él y su comunidad eran muy limitadas.

El encuentro que lo cambió todo.

A los 20 años, durante un campamento juvenil, Ariel experimentó el amor y la restauración de Jesús. Con el deseo de servir y contribuir a la transformación de su comunidad, regresó a la iglesia local, donde encontró un ministerio infantil que necesitaba ser fortalecido y un espacio para los niños que llevaba tiempo sin utilizarse.

Mientras acondicionaba ese lugar, halló un ejemplar del libro Familia Real de OneHope. El recurso le permitió enseñar a los niños acerca de su valor en Dios y abrió una oportunidad para que Ariel recibiera capacitación y comenzara a servir como voluntario.

En ese proceso de transformación personal, Dios también obró en su historia familiar: hoy, la relación con su papá está restaurada, convirtiéndose para Ariel en un testimonio del poder reconciliador del Evangelio.

De 5 niños a un impacto comunitario

Ariel comenzó a ir puerta en puerta invitando a los niños a escuchar el Evangelio. Lo que empezó con apenas 5 niños creció hasta convertirse en un ministerio infantil que hoy alcanza a más de 150.

También desafió a los niños a practicar la generosidad, donando ropa en buen estado para compartir con otras familias. De este ejercicio nació “Pancitas Llenas”, una iniciativa comunitaria que distribuye alimento, ropa y esperanza.

Superando barreras para multiplicar el impacto.

Buscando crecer como líder, Ariel postuló a Cultívate, un programa intensivo de desarrollo de liderazgo de OneHope. Aunque inicialmente no pudo ingresar debido al requisito del idioma inglés, dedicó un año a aprenderlo de manera autodidacta. Posteriormente fue admitido y se convirtió en pionero del programa en la región.

“En Cultívate aprendí la importancia de ser alguien de confianza y tener unidad en la visión. Te saca de tu zona de confort para crecer de forma práctica”, comparte Ariel.

Una generación que descubre nuevas posibilidades.

Hoy, Ariel forma parte del equipo de liderazgo de Grace Youth Community, una red que brinda discipulado y formación a más de 300 jóvenes. Uno de los niños que Ariel visitó puerta en puerta años atrás es hoy líder de la iglesia y estudiante universitario, reflejando cómo nuevas oportunidades pueden transformar una historia.

Ariel decidió dejar su carrera en administración turística para responder al llamado al ministerio a tiempo completo. Su historia muestra cómo el encuentro con Jesús, el discipulado y el desarrollo de líderes pueden transformar vidas y multiplicar esperanza en una comunidad.

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